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viernes, 5 de abril de 2013

ESPECIAL RELACIONES DE PAREJA. PROGRAMA DE TVE LA MUJER DEL SIGLO XXI.

Programa de TV MIjas 3.40, presentado y dirigido por la Psicoanalista Helena Trujillo. En esta ocación colaboran las psicoanalistas de Grupo Cero: Alejandra Menassa, Virginia Valdominos, Laura López. Hablamos sobre relaciones de pareja y terapia de pareja.

sábado, 4 de septiembre de 2010

CARIÑO, NO SÉ QUÉ ME PASA CON TU MEJOR AMIGA.



Es mucho más frecuente de lo que pensamos que una relación se rompa o se complique por la intervención de un tercero que es amigo de alguno de los conyuges.

¿Por qué sucede esto tan a menudo?

Los humanos no deseamos objetos, en contra de lo que pudiera parecer, deseamos deseos. Se desea más a alguien deseante (emprendedor, apasionado en sus actividades, muy relacionado con otras personas) que a alguien deseable (es decir imaginariamente(de imagen) apetecible, con un aspecto acorde con los cánones de belleza habituales).

Y muchas veces, la mayoría, deseamos el deseo de otros. Es decir: si nuestra compañera o nuestro compañero desean a otro, nuestra mirada se dirige hacia ese objeto deseado por ellos.

Parece muy complicado. Intentamos desplegarlo. A veces hablamos de homosexualidad y heterosexualidad enfocando todo el peso en la genitalidad, en las relaciones genitales, en el acto amoroso del coito, para ser más claros. Así, vulgarmente llamamos homosexual a alguien que “se acuesta” con personas del mismo sexo, y heterosexual a alguien que “se acuesta” con personas del sexo opuesto. Pero nuestras relaciones de amistad también tienen todas un componente homosexual coartado en su fin (es decir, despojado del fin del coito), las relaciones laborales, amistosas, etc, tienen un componente sexual también, libidinal. Y así, una mujer se puede permitir, sin ser considerada homosexual decir: qué guapa esa actriz, o cómo me gusta esa mujer, que fortaleza tiene. Podemos ampliar un poco el concepto de homosexualidad y decir que todas las relaciones con el mismo sexo, haya o no implicación genital, son homosexuales en cierta manera.

El deseo se produce entre palabras, uno termina deseando aquello de lo que escucha hablar con pasión y entusiasmo, aquello por lo que se muestran deseos. Por eso es tan frecuente que él termine deseando a la mejor amiga de ella, de la que ella habla sin parar, a la que ella desea en el sentido ampliado de homosexualidad que hemos desarrollado previamente, y ella del mejor amigo de él, del que él le relata incluso detalles incluso de su vida sexual que el otro le ha contado en conversaciones entre amigos.

En realidad, si aceptáramos que en parte es nuestro deseo el que ha conducido al otro hacia la tercera persona, que algo de nuestra mirada ha señalado al otro el objeto deseado, no habría necesidad de romper la pareja, si ambos quieren seguir adelante, ni de sentirse traicionado. Al fin, el otro siguió el camino de nuestro deseo.


Cuadro: Francis Picabía. Mujeres con bulldog

miércoles, 11 de agosto de 2010

TENDEMOS A LA INFIDELIDAD MÁS QUE A LA FIDELIDAD




Nuestro primer amor, tanto para hombres como para mujeres es nuestra madre. Para poder salir de esa relación única, que es la relación con la madre, al mundo, tenemos que ser infieles a ese primer amor, de ahí que constitutivamente, tengamos tendencia a la infidelidad, que es la que nos abre las puertas el mundo: Ya no deseo sólo a mi madre, sino que deseo otras cosas fuera de mi madre, y eso me salva. El hombre tiene que aprender a sustituir a su madre por otra mujer, y la mujer debe aprender primero a sustituir a la madre por el padre y luego al padre por otros hombres.

Como tuvimos que ser infieles desde el principio a nuestros primeros amores, ambos tenemos tendencia a la infidelidad, eso no quiere decir que debamos realizar estos deseos, cada uno verá cual es la opción que elige, pero muchos de los dramas del sujeto con respecto a su relación de pareja, son por no aceptar que tiene deseos por otras personas fuera de la pareja. Aceptarlo no quiere decir necesariamente realizarlo.

Cuando él o ella son monógamos (no en el sentido de tener una sola pareja, sino de amar una sola cosa o persona, de amores únicos) quiere decir que sólo aman a su madre, mientras que si ellos aman, por ejemplo, a una mujer y a su trabajo, o a algún amigo o amiga, quiere decir que su egoísmo ha encontrado un límite en el amor a los otros y a lo otro. Lo mismo para ellas.
Tener varios amores (trabajo, amigos, hobbies) enriquece la relación de pareja.

Cuadro: La huída. Remedios Varo

lunes, 9 de agosto de 2010

¿TE HAS PREGUNTADO ALGUNA VEZ QUÉ DESTINO LE DAS AL AMOR EN TU VIDA?




Cuántas parejas se separan después de tener el primer hijo o cuando los hijos son mayores, este fragmento de psicoanálisis.com, nos puede aclarar el porqué de algunas de esas separaciones:

Fragmento del libro psicoanálisis.com, de la psicoanalista Amelia Diez Cuesta. Son sesiones de análisis, habla Jorge, el paciente:

Parece que primero hay que saber qué voy a hacer con el dinero para poder ganarlo, hay que saber qué quiero del amor para poder amar…si lo quiero para reproducirme…dura hasta que decido no tener más hijos…muchas personas se separan al poco tiempo, o dicen: voy a esperar a que crezcan un poco los hijos y me separo…¿y siempre se sabe lo que quieres del amor?, lo sé sin saberlo, lo sé de manera inconsciente, sólo veré sus efectos…si me separo cuando mis hijos han crecido, cuando no tienen esa necesidad de familia junta, porque familia siempre se tiene, “o se lleva dentro o se lleva fuera” Tal vez mi relación con Lola tuvo como fondo el pago de mi deuda con la especie…saber qué destino le doy al amor en mi vida.


Cuadro: La sirena. Waterhouse

viernes, 18 de junio de 2010

EL AMOR COMO RENUNCIA ¿Es amor?


Esto es un fragmento de Romeo y Julieta, la idea de un amor romántico que lleva a los amantes a la muerte. Y para algunas personas, el amor es así, total entrega, renuncia hasta del nombre propio. No crean que sólo pasa en las novelas. Un paciente consultó por una depresión. Había renunciado de tal manera a su deseo en aras de satisfacer su idea de amor, en su idea de renuncia total a si mismo y entrega sin medida al otro que había permitido que su pareja le cambiara el nombre, porque a ella no le gustaba el que tenía. Donde empieza la renuncia, empieza la venganza, si renuncio a mi deseo por el otro, al final me voy a vengar. En la tragedia de Shakespeare, los amantes renuncian a la propia vida por amor, pero también es una metáfora, no es necesario morirse para renunciar a la propia vida. Cuando el otro me pide que renuncie a mi vida ¿eso es amor?

Aquí os dejo con un fragmento de la tragedia.

jULIETA
¡Ay de mí!

ROMEO
Ha hablado. ¡Ah, sigue hablando,
ángel radiante, pues, en tu altura,
a la noche le das tanto esplendor
como el alado mensajero de los cielos
ante los ojos en blanco y extasiados
de mortales que alzan la mirada
cuando cabalga sobre nube perezosa
y surca el seno de los aires!

JULIETA
¡Ah, Romeo, Romeo! ¿Por qué eres Romeo?
Niega a tu padre y rechaza tu nombre,
o, si no, júrame tu amor
y ya nunca seré una Capuleto.

ROMEO
¿La sigo escuchando o le hablo ya?

JULIETA
Mi único enemigo es tu nombre.
Tú eres tú, aunque seas un Montesco.
¿Qué es «Montesco» ? Ni mano, ni pie,
ni brazo, ni cara, ni parte del cuerpo.
¡Ah, ponte otro nombre!
¿Qué tiene un nombre? Lo que llamamos rosa
sería tan fragante con cualquier otro nombre.
Si Romeo no se llamase Romeo,
conservaría su propia perfección
sin ese nombre. Romeo, quítate el nombre
y, a cambio de él, que es parte de ti,
¡tómame entera!

ROMEO
Te tomo la palabra.
Llámame « amor » y volveré a bautizarme:
desde hoy nunca más seré Romeo.