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jueves, 5 de agosto de 2010

TERAPIA DE PAREJA. ALGUNAS INDICACIONES



¿Que es la terapia de pareja? ¿cuándo consultar? ¿puedo ir solo/a?

domingo, 1 de agosto de 2010

¿PORQUÉ UNA TERAPIA DE PAREJA?

Cuadro: Atalanta e Hipómenes. Guido Reni

Otro día os contaré la historia de Atalanta e Hipómenes, sólo os diré ahora que son los leones que tiran del carro de nuestra hermosa Cibeles, Zeus los condenó a esta forma animal porque los sorprendió difrutando del amor en uno de los santuarios de Zeus.

¿QUÉ ES LA TERAPIA DE PAREJA?
El psicoanalista es alguien exterior a la pareja que además de ver los problemas con mayor objetividad, es capaz de poner en circulación frases que a veces la pareja pensó, o fantaseó o deseó, pero que no se podían poner en palabras sino con la intervención de un tercero cualificado para escuchar. A veces el terapeuta es el que pone el espacio necesario entre los miembros de la pareja, cuando el problema es de un excesivo control de uno de los miembros sobre el otro, celos patológicos, etc. La terapia es un motor generador de deseo, por eso muchas parejas que consultan por “falta de deseo” o pérdida de la atracción sexual hacia su pareja, en unas cuantas sesiones, recuperan su deseo. En todo caso la terapia de pareja es el método más eficaz para resolver los problemas que se producen en la convivencia.

¿ES EFICAZ LA TERAPIA DE PAREJA?
La terapia de pareja obtiene resultados favorables en un 80% de los casos, y el éxito llega al 100% cuando el compromiso de la pareja con su terapia es alto. Recordemos que hay parejas que vienen a que se las ayude a separarse sin odiarse, sin pelearse, porque ya se terminó el amor, y hay parejas que vienen reconciliarse, a aprender a comunicarse, a escuchar al otro, cada pareja tiene una necesidad diferente. El terapeuta no tiene más objetivo que el que la pareja desee conseguir, aunque puede llevar unas cuántas sesiones averiguar qué se desea.

¿CUÁNDO ACUDIR A TERAPIA DE PAREJA?
La mayoría de las parejas que llegan a terapia dicen una frase similar que con sus matices particulares en cada pareja, se podría resumir en: nos queremos, pero eso no basta. Y es verdad, el amor sólo no basta, por muy idealizado que tengamos el concepto de amor. Los problemas más frecuentes de consulta son: celos, desacuerdos en la manera de pensar que se hacen intolerables cuando se trata de ponerse de acuerdo en la forma de educar a los hijos, aburrimiento, pérdida del apetito sexual, problemas de comunicación (ella o él no se sienten escuchados o tienen dificultades para hablar con el otro), problemas en la percepción de la relación con el otro (ella o él no se sienten amados o deseados), envidia, problemas en la aceptación de los logros del otro (él no soporta que ella gane más dinero, o ella no tolera que él tenga más éxito social, o viceversa, etc.). Cuando estos afectos normales que acontecen con mayor o menor intensidad en toda pareja, se hacen muy frecuentes, derivan en continuas discusiones, y en preocupaciones en torno a la continuidad de la pareja, es mejor consultar antes de que a uno se le vaya de las manos.


¿MI PAREJA NO QUIERE ACUDIR A TERAPIA, PUEDO IR SOLA/O?
Si no puedes cambiar de marido, cambia de mujer. O si no puedes cambiar de mujer, cambia de marido. Es decir: si uno de los miembros de la pareja no quiere ir a terapia (cosa muy frecuente) el otro no debe dejar por ello de acudir, ya que un cambio muy pequeño en cada uno, produce un gran cambio en su manera de relacionarse con los otros. Si uno de los miembros de la pareja se psicoanaliza, eso repercutirá en la relación.

alejandramenassa@telefonica.net

martes, 27 de julio de 2010

LA SEDUCCIÓN EN LA PAREJA. DIARIO DE UN SEDUCTOR KIERKEGAARD


El diccionario de la RAE, nos dice que seducir tiene en castellano, al menos tres acepciones:

1. Engañar con arte y maña; persuadir suavemente para algo malo.

2. Atraer físicamente a alguien con el propósito de obtener de él una relación sexual.

3. Embargar o cautivar el ánimo.

Todas ellas tienen un matiz de engaño, pero también podríamos pensar que la seducción es inherente a muchos actos humanos, más allá del acto sexual. De hecho, en ocasiones el acto sexual es totalmente indiferente para el sujeto que seduce, y lo que realmente le interesa es el placer de la seducción. Es necesario seducir para el actor que quiere llevar la atención del público hacia sí, o para el maestro que quiere hacerse escuchar por sus alumnos. También es necesario como paso preliminar al acto sexual. En todos esos actos hay seducción. Una novela de Kierkegard: Diario de un seductor, nos trae un personaje cuyo único interés es seducir, hacer caer en sus redes a la presa, no para poseerla sexualmente, sino para que ella caiga irremisiblemente en las redes de su propia locura amorosa.

Un fragmento de diario de un seductor, de S. Kierkegaard:

“Parece que también en esta forma de proceder se condujo del modo absolutamente particular que le caracteriza, pues la naturaleza le había dotado de un espíritu demasiado selecto para que fuese uno de tantos seductores habituales. Con frecuencia aspiraba a algo completamente insólito; por ejemplo, a un saludo ya que el saludo era lo mejor que una dama tenía. Por medio de sus finísimas facultades intelectuales, sabía inducir a una muchacha a la tentación, ligarla a su persona incluso sin tomarla, sin desear siquiera poseerla; en el más estricto sentido de la palabra. Imagino perfectamente cómo sabía conducir a una muchacha hasta sentirse seguro de que ella iba a sacrificarlo todo por él. Y cuando lo había conseguido, cortaba de plano.”

Hay una posición patológica que se caracteriza por la seducción separada de su fin sexual habitual, la seducción no aparece aquí como preludio del coito, sino desligada de el y como un fin en sí misma. El único fin y el único placer es la seducción, pero luego e inmediatamente se produce el rechazo del objeto al cual se ha seducido. Esta seducción/rechazo es una consecuencia de una posición histérica. El/la afectado/a de histeria seduce porque su goce está en ser causa del deseo del otro, pero él/ella niega su deseo. Cuando sucede en mujeres, se suele asociar a vaginismo y/o frigidez. Esta posición puede ser transformada en psicoanálisis.



domingo, 4 de julio de 2010

EL MITO DE NARCISO Y ¿CÓMO ELEGIMOS PAREJA?


Cuadro: Eco y Narciso. John William Waterhouse.
Mito de narciso:

La versión que aportamos es de Ovidio, aunque hay otras. En la mitología griega, Narciso era un joven conocido por su gran belleza, tanto doncellas como muchachos se enamoraban de Narciso a causa de su hermosura, mas él rechazaba sus insinuaciones. Entre las jóvenes heridas por su amor estaba la ninfa Eco, que había sido condenada a repetir las últimas palabras de aquello que se le dijera. Eco fue, por tanto, incapaz de hablarle a Narciso de su amor, pero un día, cuando él estaba caminando por el bosque, acabó apartándose de sus compañeros. Cuando él preguntó «¿Hay alguien aquí?», Eco contenta respondió: «Aquí, aquí». Incapaz de verla oculta entre los árboles, Narciso le gritó: «¡Ven!». Después de responder: «Ven, ven», Eco salió de entre los árboles con los brazos abiertos. Narciso cruelmente se negó a aceptar su amor, por lo que la ninfa, desolada, se ocultó en una cueva y allí se consumió hasta que solo quedó su voz. Para castigar a Narciso, Némesis, la diosa de la venganza, hizo que se enamorara de su propia imagen reflejada en una fuente. En una contemplación absorta, incapaz de apartarse de su imagen, acabó arrojándose a las aguas. En el sitio donde su cuerpo había caído, creció una hermosa flor, que hizo honor al nombre y la memoria de Narciso.

Hasta aquí el mito.

Si nos preguntamos ¿cómo elegimos pareja, nos sorprenderá escuchar que la elección de pareja es siempre narcisista y eso quiere decir que se elige al otro por algún rasgo suyo que nos recuerda a nosotros mismos: a lo que fuimos, a lo que somos, a lo que queremos llegar a ser, a la madre dadora: a quien me da o deja que le dé, o al padre protector, es decir, a quien me protege o deja que le proteja. En general se elige la propia imagen o bien una imagen de la madre o del padre. Se podría decir que nos amamos a nosotros mismos en el otro.
Es muy difícil amar realmente al otro en su verdadera dimensión. Traspasar los límites del amor narcisista o del amor familiar (a los padres). Tener un proyecto en común con el otro, un amor productivo.
Los hombres y las mujeres amamos de manera distinta. Es una cuestión estructural, ellos suelen elegir a quien se deja amar, según su propia imagen o según la imagen de la madre, ellas suelen elegir a quien las ama, según su propia imagen, la imagen de la madre o bien la imagen del padre. O bien todo lo contrario, que en el inconsciente es lo mismo (es decir, elegir un hombre totalmente opuesto al padre, es elegir también con respecto al padre).
La posición de objeto de la mujer con respecto al amor, donde para ella es más importante ser amada que amar, a veces la lleva a los extremos de que el primero que le dice un piropo, que la hace sentirse amada, con ese se casa, y después tiene un matrimonio desgraciado o este se deshace en seguida. Habría que puntualizar también que hay muchos hombres que aman según una forma que podríamos llamar femenina, y mujeres que aman según una forma masculina.

martes, 29 de junio de 2010

LA REPETICIÓN EN LA PAREJA. TANCREDO Y CLORINDA, DE TASO.


Freud nos habla en Mas allá del Principio el Placer, de la compulsión a la repetición. Se conocen individuos en quienes toda relación humana lleva a idéntico desenlace: benefactores cuyos protegidos (por disímiles que sean en lo demás) se muestran ingratos pasado cierto tiempo, y entonces parecen destinados a apurar entera la amargura de la ingratitud; hombres en quienes toda amistad termina con la traición del amigo; otros que en su vida repiten incontables veces el acto de elevar a una persona a la condición de eminente autoridad para sí mismos o aun para el público, y tras el lapso señalado la destronan para sustituirla por una nueva; amantes cuya relación tierna con la mujer recorre siempre las mismas fases y desemboca en idéntico final, etc. Este «eterno retorno de lo igual» nos asombra poco cuando se trata de una conducta activa de tales personas y podemos descubrir el rasgo de carácter que permanece igual en ellas, exteriorizándose forzosamente en la repetición de idénticas vivencias. Nos sorprenden mucho más los casos en que la persona parece vivenciar pasivamente algo sustraído a su poder, a despecho de lo cual vivencia una y otra vez la repetición del mismo destino. Piénsese, por ejemplo, en la historia de aquella mujer que se casó tres veces sucesivas, y las tres el marido enfermó y ella debió cuidarlo en su lecho de muerte. La figuración poética más tocante de un destino fatal como este la ofreció Tasso en su epopeya romántica, la Jerusalén liberada. El héroe, Tancredo, dio muerte sin saberlo a su amada Clorinda cuando ella lo desafió revestida con la armadura de un caballero enemigo. Ya sepultada, Tancredo se interna en un ominoso bosque encantado, que aterroriza al ejército de los cruzados. Ahí hiende un alto árbol con su espada, pero de la herida del árbol mana sangre, y la voz de Clorinda, cuya alma estaba aprisionada en él, le reprocha que haya vuelto a herir a la amada.

- Todos hemos oido frases como: Todos los hombres son iguales, unos..., o todas las mujeres son iguales, unas... (póngase el adjetivo que se use habitualmente), pero si todas tus relaciones amorosas terminan igual, con un fatal destino ¿no será que tú tienes algo que ver? Quizás no se trata de que todos los hombres/mujeres sean iguales (cosa imposible), sino de que tu manera de amar siempre es la misma. Probemos a cambiarla.

lunes, 21 de junio de 2010

LA TEORÍA DE LA MEDIA NARANJA. EL MITO DE ARISTÓFANES EN EL BANQUETE DE PLATÓN.


Este es un fragmento del discurso de Aristófanes en El Banquete, de Platón:


"En primer lugar, tres eran los sexos de los hombres, no dos como ahora, masculino y femenino, sino que había además un tercero que era común a esos dos…El andrógino (hombre-mujer), en efecto, era entonces una sola cosa en cuanto a figura y nombre, que participaba de uno y otro sexo, masculino y femenino…Eran, pues, terribles por su fuerza y su vigor y tenían gran arrogancia, hasta el punto de que atentaron contra los dioses…Tras mucho pensarlo, al fin Zeus tuvo una idea y dijo: "Me parece que tengo una estratagema para que continúe habiendo hombres y dejen de ser insolentes, al hacerse más débiles. Ahora mismo, en efecto -continuó-, voy a cortarlos en dos a cada uno, y así serán al mismo tiempo más débiles y más útiles para nosotros, al haber aumentado su número…Así pues, una vez que la naturaleza de este ser quedó cortada en dos, cada parte echaba de menos a su mitad, y se reunía con ella, se rodeaban con sus brazos, se abrazaban la una a la otra, anhelando ser una sola naturaleza…"


Este es el primer mito del amor entre humanos, puesto que hasta entonces, los mitos se referían al amor entre dioses. Como podemos ver, es una idea sobre el amor muy extendida: la teoría de la media naranja, la idea de que nuestro amor está esperándonos en algún lugar, y sólo se trata de encontrarlo, o más bien de reencontrarlo, puesto que una vez fue parte de nosotros. Sin emabrgo, esto es mítico, nadie nos espera en algún lugar, las relaciones se construyen, se producen con trabajo. Esta idea del banquete, es la idea del amor como completud, el otro nos completa. El psicoanalista Miguel Menassa, escribe en su libro Aforismos y decires: Las medias naranjas, tendrán sólo medio camino.

El amor dista de colmar todas las necesidades del sujeto. Quizás un manera distinta de pensar el amor sería que cada uno se hiciera su vida, que siempre se hace con otros, porque no hay humano aislado, y así podrían encontrarse dos humanos con sus dos vidas, en vez de tener media vida cada uno.


domingo, 20 de junio de 2010

LOS CELOS PATOLÓGICOS. Otelo de Shakespeare.




Otelo, el moro de Venecia, de Shakespeare, es quizás el celoso más famoso de la historia. Su criado ha convencido a Otelo de que Desdémona le ha sido infiel. Y aunque ella jamás lo haya hecho, Otelo está cegado por los celos. A pesar de que la ama con pasión, decide matarla, y se acerca a su lecho para hacerlo.

Escena Segunda del acto V:

Dormitorio en el castillo.-Desdémona duerme en el lecho.-Arde una luz

Entra OTELO

OTELO.- ¡He ahí la causa! ¡He ahí la causa, alma mía!... ¡Permitidme que no la nombre ante vosotras, castas estrellas!... ¡He ahí la causa!... Sin embargo, no quiero verter su sangre, ni desgarrar su piel, más blanca que la nieve, y tan lisa como el alabastro de un sepulcro. Pero debe morir o engañará a más hombres.- ¡Apaguemos la luz, y después apaguemos su luz! Si te extingo, agente de la claridad, y me arrepiento en seguida, podré reanimar tu primitiva llama; pero una vez tu luz extinta, ¡oh, tú, el modelo más acabado de la hábil naturaleza!, no sé dónde está aquel fuego de Prometeo que volviera a encender tu luz. Cuando haya arrancado tu rosa, no podré darla de nuevo su potencia vital. Necesariamente habrá de marchitarse. (Besando a Desdémona.) ¡Quiero aspirarla en el tallo!- ¡Oh, aliento embalsamado que casi persuade a la justicia a romper su espada! - ¡Uno más! ¡Otro aún! ¡Quédate así, cuando estés muerta y te mataré, y acto seguido volveré a amarte! ¡Otro más! ¡El último!... ¡Nunca beso tan dulce fue tan fatal!... ¡Fuerza es que llore!... Pero son lágrimas crueles... ¡Este dolor es celestial; hiere allí donde ama!

ALGUNAS REFLEXIONES SOBRE LOS CELOS:

- Los celos patológicos no suelen tener una base real, generalmente el amado es fiel, pero el amante interpreta todos los indicios en el sentido de estar siendo engañado.
-En ocasiones, los celos patológicos, son celos proyectados. Estos celos empiezan por la fantasía o deseo de cometer una infidelidad. Pondremos un ejemplo clínico: Andrés está casado con Pilar, la ama y son felices juntos. Conoce a Silvia, una amiga de Ana, y comienza a desearla. Como la moral de Andrés no le permite desear a otras mujeres fuera de la suya, aparece una fantasía inconsciente: Si Ana me engañara, yo tendría derecho a engañarla con Silvia. Entonces Andrés comienza a actuar como si realmente Ana lo hubiese engañado, le pregunta dónde ha estado cuando ella vuelve del traabjo, la persigue, la vigila, le mira sus mensajes en el movil, poseído por unos tremendos celos. Estos celos se resuelven cuando se acepta el deseo propio.
-Los celos son siempre deseos, siempre hay un deseo en juego. Es muy frecuente que la mujer de la pareja, termine en brazos del mejor amigo del él, o viceversa, el hombre de la pareja en brazos de la mejor amiga de la mujer. Es decir, él se va con la mujer que más desea ella, su mejor amiga, y ella con el hombre que más desea él, su mejor amigo.