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jueves, 19 de agosto de 2010

DIEZ CONSEJOS PARA HACER DURAR EL AMOR EN LA PAREJA.



Es evidente que el amor es una importante fuente de autoestima y que tener cubiertos los apetitos sexuales, también disminuye las tensiones.
¿Cómo hacer que el amor dure, o cómo hacer para que para el otro sea agradable permanecer al lado de uno? Obviamente, esto no son recetas, cada pareja tiene sus pactos singulares, pero podemos aventurar algunos consejos generales:
1. Algo muy importante es tener algún proyecto en común además del amor, el amor solo no suele bastar.
2. Otra cosa fundamental es no exigir a la pareja renuncias extremas, porque donde empieza la renuncia, empieza la venganza.
3. La libertad no te la da nadie, uno se la toma, no hay que oponerse a que el otro tome su libertad, que haga sus cosas fuera de la pareja.
4. Otra cuestión es la tolerancia de las diferencias, a veces hay un afán de igualdad que termina con la pareja, o ella le quiere imponer a él o él a ella su manera de ser y de hacer.
5. Otra idea que hay que evitar es la de la pareja como paño de lágrimas. La idea falaz de que “mi marido me tiene que aguantar, porque para eso es mi marido, o mi mujer me tiene que aguantar, porque para eso es mi mujer”. Si queremos cuidar al otro y que nos dure, mejor no agobiarle demasiado con nuestros problemas constantemente. Si tenemos demasiados problemas, y necesitamos hablarlos, no usemos de terapeuta a la pareja, porque no nos resolverá los problemas y “se quemará”, consultemos a un psicoanalista.
6. Otra cosa importante es que no pase a segundo lugar el amor al compañero o compañera, (esto es más frecuente en mujeres), cuando llegan los hijos, eso no le hace bien ni a la pareja ni a los hijos.
7. Evitar involucrar a familiares en conflictos de la pareja, eso siempre empeora las cosas. Lo que se produce en la pareja, hay que intentar resolverlo en la pareja, y en todo caso con la ayuda de un psicoanalista.
8. Un error muy frecuente es centrar toda la felicidad y todas las satisfacciones en la pareja, exigirle a la pareja que sea tu amante, tu amigo, tu psicólogo, tu asesor… esa exigencia no hay quien la aguante, y así nadie da la talla. Las relaciones de ambos miembros fuera de la pareja, enriquecen la pareja.
9. La sexualidad también es importante, no hacerle al otro lo que te gusta que te hagan a ti, averiguar qué le gusta al otro. Y cuando hay algún problema: impotencia, eyaculación precoz, frigidez, no dejar de consultar a un psicoanalista. No son síntomas individuales, perjudican también a la pareja.
10. Hay que aprender a conversar. Y para conversar, hay que escuchar al otro. La conversación no es interrogar al otro sobre cada actividad que realiza, no es reprocharle todo lo que no nos gusta, es conversar, hablar, sin pretender convencer al otro, decir mi parecer, escuchar el parecer del otro. Las parejas que hablan, permanecen juntas más tiempo.

Cuadro: Marte y Venus. Alegoría del Paz. Lagreneé

jueves, 5 de agosto de 2010

TERAPIA DE PAREJA. ALGUNAS INDICACIONES



¿Que es la terapia de pareja? ¿cuándo consultar? ¿puedo ir solo/a?

viernes, 18 de junio de 2010

EL AMOR COMO RENUNCIA ¿Es amor?


Esto es un fragmento de Romeo y Julieta, la idea de un amor romántico que lleva a los amantes a la muerte. Y para algunas personas, el amor es así, total entrega, renuncia hasta del nombre propio. No crean que sólo pasa en las novelas. Un paciente consultó por una depresión. Había renunciado de tal manera a su deseo en aras de satisfacer su idea de amor, en su idea de renuncia total a si mismo y entrega sin medida al otro que había permitido que su pareja le cambiara el nombre, porque a ella no le gustaba el que tenía. Donde empieza la renuncia, empieza la venganza, si renuncio a mi deseo por el otro, al final me voy a vengar. En la tragedia de Shakespeare, los amantes renuncian a la propia vida por amor, pero también es una metáfora, no es necesario morirse para renunciar a la propia vida. Cuando el otro me pide que renuncie a mi vida ¿eso es amor?

Aquí os dejo con un fragmento de la tragedia.

jULIETA
¡Ay de mí!

ROMEO
Ha hablado. ¡Ah, sigue hablando,
ángel radiante, pues, en tu altura,
a la noche le das tanto esplendor
como el alado mensajero de los cielos
ante los ojos en blanco y extasiados
de mortales que alzan la mirada
cuando cabalga sobre nube perezosa
y surca el seno de los aires!

JULIETA
¡Ah, Romeo, Romeo! ¿Por qué eres Romeo?
Niega a tu padre y rechaza tu nombre,
o, si no, júrame tu amor
y ya nunca seré una Capuleto.

ROMEO
¿La sigo escuchando o le hablo ya?

JULIETA
Mi único enemigo es tu nombre.
Tú eres tú, aunque seas un Montesco.
¿Qué es «Montesco» ? Ni mano, ni pie,
ni brazo, ni cara, ni parte del cuerpo.
¡Ah, ponte otro nombre!
¿Qué tiene un nombre? Lo que llamamos rosa
sería tan fragante con cualquier otro nombre.
Si Romeo no se llamase Romeo,
conservaría su propia perfección
sin ese nombre. Romeo, quítate el nombre
y, a cambio de él, que es parte de ti,
¡tómame entera!

ROMEO
Te tomo la palabra.
Llámame « amor » y volveré a bautizarme:
desde hoy nunca más seré Romeo.

lunes, 14 de junio de 2010

LOS CELOS. (1)


Cuadro: Ingres. Gianciotto descubre a Francesca de Rimini y Paolo Malatesta.

1- En los celos existe un sentimiento de exclusión. Cuando uno se siente excluído (lo que se observa en frases como: "¿porqué no me avisásteis a mí?", "nadie me dijo nada", "fui el único que no me enteré": son frases que pronunciamos cuando sentimos celos).
2- En los celos, hay un deseo, se desea aquello de lo que se siente celos.
3- En los celos, existe un sentimiento de propiedad sobre el otro.

ESTE BLOG

Este blog no tiene ninguna pretensión de utilidad, ni tampoco de belleza, quizás tenga alguna pretensión de mostrar, e ir recopilando los pensamientos que los hombres y mujeres sabios han ido produciendo sobre el amor, porque cuando amamos, al fin y al cabo, nuestra manera de amar, está escrita en algún libro.
Alejandra Menassa. Psicoanalista